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Cubre la desnudes tras armadura
de inertes cascadas de enredadera,
la doncella que guarda en su cadera
el enigma del verso con finura.
Sus métricas curvas a la locura
del trémulo puño vuelcan hoguera,
mirar sublime se forja pantera
a la inspiración que ahoga en premura.
Saeta mortal el beso de musa,
lecho de fuego sabor a desprecio;
al verso que se abordona en excusa,
al canto melancólico del necio,
al bardo que tu desnudez acusa
de sofocar su voz en el desprecio.
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